El mundo secreto de la Autoridad Palestina: la corrupción que silencian los medios occidentales

25/Abr/2018

Revista El Medio- por Basam Tawil

El mundo secreto de la Autoridad Palestina: la corrupción que silencian los medios occidentales

Un informe reciente ofrece un raro indicio
del mundo secreto de la Autoridad Palestina (AP), instaurada en 1994 por los
Acuerdos de Oslo, suscritos entre Israel y la OLP.
La AP ha recibido miles de millones de
dólares en ayudas, de EEUU, la UE y otros países donantes. El fracaso de estos
a la hora de exigir responsabilidad y transparencia a aquélla ha privado a los
palestinos de una parte importante de ese dinero, y alentado a los líderes
palestinos a embolsarse millones de dólares, con lo que han engordado sus
cuentas privadas y ocultas bancarias.
Uno habría esperado que los donantes
occidentales hubiesen abierto los ojos y visto que los líderes palestinos están
utilizando de manera indebida el dinero público que se les envía. Uno habría
esperado que los estadounidenses y los europeos se hubiesen plantado ante Abás
y sus secuaces, hubiesen dado un puñetazo en la mesa y exigido que empezaran a
usar e invertir el dinero para el bienestar de su pueblo, no del de sus amigos
y familiares.
El informe de marras, publicado por la
Coalition for Accountability and Integrity (AMAN), creada en 2000 por un grupo
de asociaciones de la sociedad civil que trabajan en el ámbito de la
democracia, los derechos humanos y la buena gobernanza, sostiene que los
donantes occidentales no han aprendido nada de sus errores del pasado. Y dice
también que la AP sigue siendo el organismo corrupto que ha sido desde su
creación, hace más de veinte años.
Con Yaser Arafat, la corrupción y el
desgobierno eran una plaga. Su sucesor, Mahmud Abás, ha seguido la tradición y,
a pesar de sus repetidas promesas, la AP sigue siendo tan corrupta como
siempre. ¿Por qué Abás y sus socios deberían trabajar para mejorar las
condiciones de vida de su pueblo, si los que están arrojándoles miles de
millones de dólares siguen haciendo la vista gorda ante la corrupción económica
y administrativa?
Titulado “Integrity and Combating Corruption:
Palestine 2017” (“Integridad y lucha contra la corrupción: Palestina 2017”), el
informe de AMAN sobre la corrupción y falta de transparencia y rendición de
cuentas en la AP durante 2017. Es uno de los informes más completos sobre la
corrupción generalizada y el derroche de fondos públicos por parte de los
líderes de la AP.
AMAN reveló, por ejemplo, que la AP había
invertido 17,5 millones de dólares en la construcción de un “palacio
presidencial” para Abás. El complejo tiene 4.700 metros cuadrados. Para
contrarrestar las críticas, Abás decidió convertir el palacio en una enorme
biblioteca nacional.
Esto es lo que decía el informe sobre el
monumental proyecto:
Por honorable que pueda parecer la
conversión del palacio presidencial en una biblioteca pública, sigue siendo el
epítome del uso indebido de los fondos públicos, así como un mal ejemplo de
gestión de prioridades. Y aunque la idea de construir un palacio para hospedar
a las delegaciones extranjeras no es mala de por sí, no es y nunca ha sido una
prioridad para los palestinos, dada la urgente necesidad de financiar servicios
esenciales, como la salud y la educación, y la crisis económica crónica que
arrostra la Autoridad Palestina. Sin dejar de reconocer la importancia de una
biblioteca nacional, la idea de convertir el palacio en una es perjudicial, ya
que costaría más que levantar una nueva (…)
Abás, de 83 años, podría haber invertido
esos 17,5 millones en construir un hospital nuevo o generar empleos. ¿Era el
palacio parte de un plan de Abás para tener un retiro tranquilo, cómodo y
lujoso? La idea de convertir el palacio en una biblioteca nacional es
igualmente absurda. Los palestinos necesitan con mucha más urgencia un nuevo
colegio o un hospital que una biblioteca, especialmente si se trata de una
biblioteca que parece un palacio real.
Otro ejemplo más del despilfarro en la AP
lo tenemos en el pago de gastos y salarios a una aerolínea inexistente llamada
Palestine Airlines. “Cientos de empleados de esta compañía siguen recibiendo
salarios y subsidios de la Autoridad Palestina, aunque la compañía no está
registrada como tal de acuerdo con la ley palestina”.
El presupuesto para esta compañía, reveló
el informe de AMAN, está incluido en el del Ministerio de Transporte palestino,
pero sin detalles específicos sobre cómo se gasta.
Los empleados de la inexistente Palestine
Airlines no son los únicos servidores públicos que cobran a pesar de no
trabajar. Según el citado informe, los miembros del Consejo Legislativo
Palestino (CLP) vienen recibiendo salarios mensuales pese a que el Parlamento
de los palestinos lleva paralizado más de una década, como consecuencia de la
disputa entre la Fatah de Abás y Hamás.
“La persistencia de la disfunción del CLP
en 2017 fue el mayor obstáculo para la fiscalización y supervisión formal del
Gobierno en lo relacionado con la gestión de los fondos y los asuntos públicos
en general”, se lee en el documento, según el cual en 2017 la AP gastó más de
39 millones de shékels (unos 11 millones de dólares) en el CLP. La mitad del
dinero se fue en pagar los salarios de los diputados, que llevan más de una
década sin trabajar.
Los ciudadanos tienen derecho a conocer la
viabilidad de esos desembolsos que no tienen resultados tangibles en el
funcionamiento del CLP, [que no consigue] celebrar sesiones que incluyan a
diputados de la Margen Occidental y Gaza, como marca la ley (…) [No ha habido
resultados] en la contención [del gasto] ante la continua crisis económica de
la AP, ni en la racionalización del mismo, ni en el control sobre adquisiciones
y gastos administrativos y operativos. Además, el discurso sobre la austeridad
siguió sin estar acompañado de paso alguno para llevarlo realmente a la
práctica.
AMAN también detectó fallas en la
estructura del aparato de seguridad de la AP. El aumento del número de los
oficiales de alto rango tuvo un impacto negativo en el rendimiento de las
fuerzas de seguridad, y supuso una carga extra para las arcas públicas.
La corrupción alcanza asimismo a la compra
de vehículos para altos cargos, así como para sus familiares y amigos. “A
personas influyentes se les concedieron exenciones fiscales con una base
jurídica para su aprobación”, descubrió el informe de AMAN. “La cantidad de
fondos gastados es altísima”. Aquí, vale la pena señalar que la ley palestina
permite que los terroristas que hayan pasado más de veinte años en una prisión
israelí reciban un coche gratis, lo que se añade, por supuesto, a la política
de pagar salarios a las familias de esos mismos presos y de los mártires.
Según el informe, “la corrupción política
se ha agravado (…) con la existencia de dos autoridades, una en la Margen
Occidental y otra en la Franja de Gaza”. Esta división, resultado de la lucha
de poder entre Hamás y Fatah, ha perjudicado a los palestinos en muchos ámbitos
y afectado negativamente a los fondos públicos, los derechos humanos y
libertades y el desarrollo, ya que ambos regímenes han tomado decisiones y
medidas para debilitarse mutuamente.
En 2017, el Comité Anticorrupción de la AP
recibió 430 quejas, pero sólo se derivaron 21 a la oficina del fiscal. “Esto
indica que el comité, su personal y sus mecanismos de seguimiento son lentos”,
dice AMAN. “En cuanto a la naturaleza de los casos, iban desde la malversación
al abuso de poder, del fraude a la quiebra de la confianza y el soborno”. La
mayor parte de los acusados eran empleados del sector público.
El informe también se ocupa de cómo aprobó
la AP sus presupuestos de 2017. La versión completa de los mismos no se hizo
pública; sólo se presentaron los ingresos y los gastos, sin detalles como la
asignación a cada ministerio. La Ley de Presupuestos tampoco incluía una tabla
que mostrara las deudas y préstamos de la AP, ni proponía un plan para el pago
de esas deudas y préstamos. Tampoco se informaba de las contribuciones e
inversiones de la AP en empresas locales y no locales.
Los medios occidentales ignoran
completamente este tipo de informes. Al hacerlo, los periodistas occidentales
traicionan a sus propios conciudadanos, al no informarles de cómo el dinero que
se les extrae para la ayuda internacional es malversado y despilfarrado por los
corruptos líderes palestinos. Los palestinos, por supuesto, son las principales
víctimas de esta historia. Viven en la pobreza mientras sus líderes se afanan
por apropiarse indebidamente de los fondos públicos. La vida de los palestinos
podría ser mucho mejor si sus líderes tuviesen que dar explicaciones por sus
actos.
Para los palestinos, enfrentarse a los
dictadores en Ramala y Gaza significa nada menos que jugarse la vida. No ocurre
lo mismo con la comunidad internacional, que incluye a los principales medios
occidentales.
¿Por qué, entonces, siguen mirando para
otro lado mientras Abás construye mansiones fastuosas para él mismo y sus
amigotes? Tal vez porque están demasiado ocupados volcando basura sobre Israel.